Vistas de página en total
martes, 5 de marzo de 2013
Railay, Kuala Lumpur, y Bangkok de nuevo
Como ya todos sabéis, ya estamos de vuelta en Edimburgo, al final se me hizo imposible actualizar. Como no quiero dejar pendiente nada, voy a subir una última entrada con el final del viaje de forma breve.
Ya comenté en la última entrada, que decidimos quedarnos una semana en Railay, porque nos gustó mucho el sitio (tranquilito, una playa increíble y hoteles con piscinas y terrazas con vistas al mar). Era una delicia.
Railay no es una isla como podéis ver en los mapas, pero debido a su localización entre montañas, solo se puede acceder por barco.
Después de ver aquello, decidimos no ir ni a Phuket, ni a la isla de la película de La Playa de Leonardo Dicaprio ni nada...habíamos encontrado nuestro pequeño paraíso.
Tuvimos que cambiar 3 veces de hotel durante nuestra estancia, y nos surgieron algunos problemillas que ya contaré en persona, pero disfrutamos todo lo que pudimos de la preciosidad del sitio.
El lugar, fue el sitio perfecto para acabar la aventura.
El día 23, pusimos rumbo a Kuala Lumpur, unas 15 largas horas de viaje.. En buena hora decidimos ir hasta allí para coger un avión!!
Salimos a las 6 de la mañana, supuestamente teníamos que ir a la "agencia-mesa en medio de la calle" donde compramos el billete conjunto, y al lado del mar a esperar a una barca. Noche cerrada, la marea baja. Vemos una linterna viniendo del mar, nos llama un señor a gritos que nos demos prisa. Con las mochilas y las changlas en mano, empezamos a adentrarnos en el mar (unos 150 metros) el agua por las rodillas, sin saber donde pisábamos (el del barco ni nos esperaba para iluminarnos un poco el camino). Conseguimos llegar, en 15 minutos de trayecto llegamos a un sitio totalmente desconocido y solitario donde nos preguntamos...¿y ahora que coño hacemos? Sorprendentemente como todo en este país, aparece un mini bus de la nada 20 minutos después, y nos lleva a la ciudad al sur de Tailandia donde cambiaríamos a un bus VIP, que ya nos llevaría directamente a Kuala Lumpur. Tras pasar las aduanas a pie y recorrer las kilométricas carreteras en línea recta de Malasia, llegamos a la capital.
Nuestro hostal por azar, estaba a 5 min andando del sitio donde nos dejó el autobús, estábamos reventados.
A la mañana siguiente nos dio tiempo a ver las Petronas, investigar un poco los alrededores antes de marchar para el aeropuerto, el cual está convenientemente situado a 70 km de la ciudad..
A la vuelta en Bangkok, habíamos reservado en Kaosan Road hotel para las dos últimas noches. Nos dedicamos a ver la ciudad, varios templos y budas, el gran palacio (todo bajo un sol abrasador y con miles de personas alrededor, porque además de los turistas, era la festividad del Gran Buda). Ese día creo que perdí 3 kilos en sudor.
Fue intenso pero muy provechoso.
Y así fue nuestro viaje a grandes rasgos..
Espero que os haya podido transmitir un poco las vivencias y mi entusiasmo, ya se que no es lo mismo leerlo que vivirlo, pero al menos creo haberos entretenido un poco alguna tarde que otra..
Gracias y ya pues nos vemos en el próximo viaje..
Laura.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Claro que lo has conseguido y las fotos muy buenas aunque las mejores estarán en tu retina es tu privilegio te lo has ganado.
ResponderEliminarBesos de torre.. tus tíos